Pilar 0833

Me despertó el aroma penetrante de los tilos y jazmines antes que el sonido iniciador del trueno. Se debe haber colado por la ventana abierta hasta llegar a mi cama a prevenirme.
Luego el trueno ordenado por Tlálloc, finalmente las gotas de lluvia intensas definiendo el domingo. De gloria para mí que respiro profundo el olor a tierra mojada. La ventaja de no vivir dentro de los muros del cemento de la capital.
Agregué mi toque con penetrantes aromas a pomelo rojo, café recién hecho y cereal multisemillado en fecunda tostada tibia. Ciuelas en la mermelada y la tempestad del agua enmarcando mi creación y desayuno.

Entonces DECRETÉ.
Que la lluvia guardiana ampare bajo su ritmo a los amantes que aún descansan. Que los confunda con su penumbra para que semidormidos sean fecundos. Que es como decretar vida.
Que la tormenta bendita extienda este gris oscurecido en alguna ilusoria noche mojada para que los seres sufrientes de noche en vela descansen por un rato sus pesares. Aún cuando esto no les regrese a sus seres mas amados.
Que exista un cielo invisible que recoja cada plegaria que esta mañana la lluvia vierte en la tierra reseca, que todo reverdezca en aquel sitio mágico, aún lo que parece irremediablemente seco.
Que la lluvia delatora azote la ciudad con tanta fuerza que se lleve y te lleve. Para nunca volver a ser mujer sedienta entre tus manos.
Que un relámpago necesario decrete el fin. Como nuevo comienzo. Donde cada gota derramada desde el cielo selle, inunde, arrastre y se lleve muy lejos todo lo que fue o lo posible, envolviéndolo con el viento que se levanta en este mismo momento impetuoso con alguna otra misión a cuestas.

Porque te soñé la noche entera... y tenés razón..
Nada de aquello deseo para mi.
Nada de aquello deseo para mi.
Se lo entrego todo a esta lluvia benéfica y destructora a un mismo tiempo rogando que lo aleje de mi camino. Que fue mucho más que pesadilla. Y espanta.
Parece un animal salvaje
preso en una jaula de neón,
él sólo busca estimularse
para poner en marcha el corazón.
No te olvides de mí.
Dorado y temeroso por los bares,
buscando una razón para vivir,
ensaya una actuación que lo disfrace
para no andar desnudo por ahí.
No te olvides de mí.
Puedo verte desde la ventana
y perderte en un mar celestial,
puedo hacerte temblar si te abrazo
y perderte en el sueño final.
Parece que no te conozco
aunque te pienso desde que nací,
esbozos de las muecas de tu rostro
aguardan en un cofre sin abrir.
No te olvides de mí.
No puedo ser la que era entonces
tan virgen de pasado y de dolor,
no sólo en la vejez se tienen marcas
lo puede demostrar mi corazón.
No te olvides de mí.
¿Quién te mira cerrar los ojitos
y te espera bordeando la sal?
¿Quién te ayuda a sentirte más vivo
y te alivia de todo ese mal?
Puedo verte desde la ventana
y perderte en un mar celestial,
puedo hacerte temblar si te abrazo
y perderte en el sueño final.
No te olvides de mí.
No te olvides de mí.
Jaula de Neón, Silvina Garré & David Lebón

